¿Cómo elaborar abono orgánico para nuestras huertas urbanas?

 

José Alberto Rodríguez Arguedas

Comunicación Institucional

 

Una de las formas productivas de aprovechar el tiempo libre, especialmente, los fines de semana, es elaborando huertas o jardines en nuestras residencias.

El Ingeniero Agrícola Carlos Alvarado Barrantes, docente del curso de hidroponía en la Sede de Atenas y del curso de Agricultura Urbana en la Sede Central recomienda que, para crear, una huerta o jardín, hay que tener en cuenta que el sustrato que se utilizar para sembrar, debe tener las condiciones adecuadas para el desarrollo de las raíces de las plantas, es decir, que debe ser “bien sueltito” para que el agua drene, pero que también tenga capacidad de retenerla, además, que cuente con capacidad microbiológica para que los microorganismo sean favorables y que la planta tenga buena nutrición para su desarrollo.

Alvarado afirma que, pese a que existe el abono químico, este no se compara con el orgánico que resulta ser mejor, ya que no solo aporta nutrientes, sino que se colabora con el medio ambiente porque implica aprovechar los residuos de la casa, que se transforman en abono orgánico y así las platas van a tener un gran desarrollo.

Los residuos que se pueden utilizar son prácticamente todos los que sea de origen animal o vegetal, sobre todo las cáscaras de verdura, frutas o huevos, inclusive podemos utilizar servilletas, cartones de huevo o bolsitas de té.  Lo que puede ser contraproducente son los alimentos cocinados o la carne, ya que se degradan muy rápido y se pueden podrir, generando larvas de moscas muy rápidamente o atraer cucarachas, ratas o ratones.

Cualquier residuo que se produce en el patio como el zacate después de chapear o las hojas secas, también se puede utilizar para producir abono.

Para elaborar el abono orgánico se recomienda utilizar dos cubetas del mismo tamaño, similares a las que venden con pintura, y que tengan tapa.  A una de las cubetas se les hace dos huecos en el fondo y se coloca dentro de la otra, y se va depositando todos los residuos.  Los huecos en el fondo de la cubeta permiten que filtre los líquidos que se van reteniendo en la cubeta que esta debajo.

Se pueden recoger los residuos que se generen por durante tres días, y se depositan en la cubeta y luego se debe tener algún cajón o estañón para depositar los residuos después de cada tres o cuatro días que han estado en descomposición.  Es importante estarlos revolviendo los residuos para que no se compacten y no se pudran, y así se uniforma la humedad y se oxigena, con eso se evitan los malos olores

El líquido que se obtiene de los residuos se puede aprovechar para diluirlo en agua y echarlo como abono en el zacate o las plantas.

No es necesario comprar macetas para sembrar ya que, se puede utilizar galones de leche o cajas u otros utensilios que podemos pintar y adornarlos para convertirlos en contenedores para nuestra huerta.

Una vez que se han descompuesto los residuos, lo que queda es algo similar a la tierra, sin embargo, aún no está listo para utilizar porque hay que darle aproximadamente un mes más para que cumpla con el proceso de maduración.  Durante ese lapso se puede mezclar con tierra y granza de arroz y, y si no tenemos tierra se puede utilizar fibra de coco.

Es importante elegir muy bien el espacio en el que se vaya a elaborar la huerta, ya que, la mayoría de las plantas requieren de muchas horas de luz entonces si hay mucha sombra entonces habría que elegir otro tipo de plantas que toleran un poco más el exceso de sombra.

Es indispensable que las macetas que se utilicen también tengan huecos en el fondo para que se asegure el drenaje, ya que, el exceso de agua no colabora con el desarrollo de las raíces.  Los huecos del recipiente donde se vaya a sembrar la planta deben de ser prácticamente del grosor de un dedo.  Las raíces necesitan absorber, aparte de nutrientes, agua y oxígeno, y si se saturan de agua no tendrá suficiente oxígeno y se pudren.

Para elegir los recipientes hay que tomar en cuenta el tamaño de las raíces, por ejemplo, hay plantas de poca raíz que no necesitan tanta profundidad, pero en el caso de plantas medicinales, el chile, la berenjena, el tomate y otras, son plantas que requerirían un recipiente más profundo por el tipo de raíz que tienen, entonces si se recomienda utilizar una cubeta de las que se usan con pintura.

Los interesados en ampliar información sobre este tema pueden contactar al señor Carlos Alvarado Barrantes, al correo calvaradob@utn.ac.cr o al teléfono 8863-98-64.